
Ideas clave
- El asiento del pavimento sobre una zanja es un fallo de relleno y compactación, no de la capa de rodadura. Reasfaltar sin corregir el relleno reproduce el hundimiento en el siguiente ciclo.
- La causa aislada más frecuente es compactar en tongadas demasiado gruesas: el equipo de compactación solo transmite energía útil hasta cierta profundidad, y por debajo el material queda suelto aunque la superficie parezca firme.
- Reutilizar el material de la propia excavación es la segunda causa. Los suelos con finos y arcillas cambian de volumen con la humedad, y ese ciclo es exactamente lo que produce el asiento diferido.
- El defecto no se ve al terminar la obra: aparece entre uno y tres inviernos después, cuando el agua y las cargas de tráfico han completado el reacomodo del relleno. Por eso los ensayos de densidad durante el relleno son la única comprobación válida.
Hay una escena que se repite en todos los ayuntamientos de la Comunidad de Madrid. Dos años después de una obra de canalización, aparece un bache alargado que sigue exactamente la traza de la zanja. Se parchea. Al invierno siguiente vuelve. Se vuelve a parchear.
El diagnóstico habitual —"el asfalto estaba mal"— es casi siempre falso. El asfalto es la última capa de un sistema, y si el sistema cede por debajo, la capa de rodadura acompaña. El problema real ocurrió meses antes, cuando se rellenó la zanja, y en ese momento no era visible para nadie.
Estas son las seis causas que producen ese hundimiento, ordenadas por frecuencia con la que las encontramos.
1. Tongadas demasiado gruesas
Es la causa número uno, y también la más difícil de detectar a posteriori.
Un equipo de compactación —una bandeja vibrante, un pisón, un rodillo— transmite energía útil solo hasta una profundidad determinada. Por debajo de ese espesor, el material recibe una fracción de la energía y no alcanza la densidad exigida. El problema es que la superficie sí queda firme: puedes pisarla, puedes pasar un vehículo por encima y todo parece correcto. La capa suelta está veinte centímetros más abajo.
El espesor máximo de tongada depende del equipo y del material, y viene fijado en el pliego. Duplicar la tongada reduce el número de pasadas a la mitad y acelera la obra de forma muy visible; el coste aparece dos años después y lo paga otro.
2. Reutilizar el material de la excavación sin criterio
Sacar el material de la zanja, dejarlo al lado y volver a meterlo es la operación más barata posible. Y es correcta cuando ese material cumple las condiciones exigidas para relleno seleccionado. El problema es que se hace por defecto, sin comprobarlo.
Los suelos con contenido apreciable de finos y arcillas tienen una propiedad incómoda: cambian de volumen con la humedad. Se hinchan cuando entra agua, se retraen cuando se secan. Ese ciclo, repetido a lo largo de varios inviernos, produce exactamente el asiento progresivo que acaba viéndose en superficie.
A esto se suma un detalle práctico: el material que lleva semanas apilado junto a la zanja se ha mezclado con restos de aglomerado, escombros y tierra vegetal. Aunque el suelo original fuese válido, lo que se devuelve a la zanja ya no es el mismo material.
3. Compactar con la humedad equivocada
Un material solo alcanza su densidad máxima dentro de un rango estrecho de humedad. Demasiado seco, las partículas no deslizan y no llegan a acomodarse. Demasiado húmedo, el agua ocupa el espacio que debería ocupar el sólido y la compactación resulta aparente: se pierde en cuanto el agua drena.
El ensayo Proctor determina cuál es esa humedad óptima para cada material. En obra se traduce en algo muy simple: regar el material antes de compactar cuando está seco, y esperar cuando está saturado. Rellenar una zanja durante un temporal, con el material encharcado, garantiza el asiento posterior por mucho que se pase el rodillo.
4. Descuidar la zona del tubo
La franja que rodea la conducción tiene un régimen distinto al del resto del relleno, y por dos motivos: no se puede compactar con energía plena sin dañar el tubo, y a la vez es la que sostiene todo lo que viene encima.
Los fallos habituales en esta zona:
- Riñones sin rellenar. El espacio entre el tubo y la pared de la zanja, a la altura del eje, es el más difícil de alcanzar y el que más se descuida. Si queda hueco, el tubo se apoya mal y el relleno superior tiene por dónde acomodarse.
- Cama de asiento irregular. Un tubo que apoya en puntos en vez de sobre toda su generatriz concentra tensiones y transmite el movimiento hacia arriba.
- Compactar directamente sobre el tubo. Además de riesgo de rotura, deja el material inmediatamente superior mal trabajado.
5. Retirar la entibación después de rellenar
Es un fallo menos frecuente pero de consecuencias claras. Si los paneles de entibación se extraen una vez completado el relleno, dejan a su paso dos ranuras verticales de varios centímetros a lo largo de toda la traza, justo en el contacto entre el relleno nuevo y el terreno existente.
Ese hueco se cierra solo, con el tiempo y con el tráfico. Y al cerrarse, la superficie baja. La retirada de la entibación debe ir acompañando al relleno por tongadas, no hacerse al final por comodidad.
6. Reponer el firme demasiado pronto
Cuando la obra va con retraso, la presión por devolver la calle al tráfico es enorme. Reponer el aglomerado sobre un relleno que aún no ha alcanzado su densidad definitiva convierte el pavimento nuevo en el testigo del asiento pendiente.
Hay una solución intermedia razonable y poco usada: reposición provisional. Se repone en frío, se deja pasar el periodo crítico y se ejecuta la reposición definitiva después. Cuesta una intervención más, pero evita rehacer un firme terminado.
El control que separa una zanja buena de una mala
Todo lo anterior se reduce a una cuestión de control durante el relleno. Estos son los ensayos que lo verifican:
| Ensayo | Qué determina | Cuándo se hace |
|---|---|---|
| Proctor (normal o modificado) | La densidad máxima del material y su humedad óptima. Es la referencia contra la que se compara todo lo demás | Una vez por material, antes de empezar |
| Densidad in situ | El grado de compactación realmente alcanzado, expresado como porcentaje del Proctor | Por tongada, durante el relleno |
| Placa de carga | La capacidad portante del conjunto ya terminado | Sobre la explanada, antes de reponer el firme |
Por qué esto importa más de lo que parece
Para un ayuntamiento, una zanja mal repuesta no es un problema estético: es una reclamación recurrente de vecinos, un riesgo de responsabilidad patrimonial si provoca una caída o un daño a un vehículo, y un gasto de conservación que se repite cada pocos años sobre el mismo tramo.
Y tiene una particularidad que la hace especialmente injusta: cuando el fallo se manifiesta, la garantía de la obra suele haber vencido. El coste no lo asume quien lo generó.
Es la razón por la que ejecutamos la reposición dentro de nuestros trabajos de obra civil en lugar de subcontratarla como partida independiente: quien abre la zanja y quien la cierra tiene que ser el mismo, porque las decisiones que determinan el resultado se toman en medio.
Si tienes tramos que se hunden de forma recurrente y quieres una valoración de por qué, cuéntanoslo.
Preguntas frecuentes
- ¿Por qué se hunde el asfalto sobre una zanja recién hecha?
- Porque el relleno que hay debajo no alcanzó la densidad exigida y sigue acomodándose después de terminada la obra. Las causas más frecuentes son compactar en tongadas demasiado gruesas, reutilizar material de la excavación con exceso de finos o arcillas, y compactar con una humedad fuera del rango óptimo. El asfalto no es la causa: es la capa que hace visible el asiento que se produce por debajo.
- ¿Cuánto tarda en aparecer el hundimiento de una zanja mal compactada?
- Habitualmente entre uno y tres inviernos. El asiento necesita que el agua de lluvia y las cargas de tráfico completen el reacomodo del material mal compactado, y ese proceso es progresivo. Es la razón por la que el defecto suele manifestarse cuando la garantía de la obra ya ha vencido, y por la que la única comprobación válida son los ensayos de densidad realizados durante el relleno.
- ¿Se puede reutilizar la tierra de la excavación para rellenar la zanja?
- Solo si ese material cumple las condiciones exigidas para relleno seleccionado, lo que hay que comprobar y no presuponer. Los suelos con contenido apreciable de finos y arcillas cambian de volumen con la humedad y producen asiento diferido. Además, el material apilado durante semanas junto a la zanja suele haberse mezclado con restos de aglomerado, escombro y tierra vegetal, de modo que ya no es el suelo original que se analizó.
- ¿Qué ensayos garantizan que una zanja está bien rellenada?
- Tres, y en este orden: el ensayo Proctor para determinar la densidad máxima y la humedad óptima del material; los ensayos de densidad in situ realizados por tongada durante el relleno, que verifican el grado de compactación realmente alcanzado; y la placa de carga sobre la explanada terminada, que mide la capacidad portante del conjunto antes de reponer el firme. El ensayo por tongada es el imprescindible: una vez tapada la zanja no hay forma de verificarla sin volver a abrirla.
- ¿Es mejor reponer el pavimento de forma provisional y luego definitiva?
- En muchos casos sí, especialmente cuando hay presión por devolver la calle al tráfico antes de que el relleno haya alcanzado su densidad definitiva. Una reposición provisional en frío permite dejar pasar el periodo crítico de asiento y ejecutar después la reposición definitiva sobre una base ya estabilizada. Supone una intervención adicional, pero evita tener que rehacer un firme ya terminado.
Normativa y referencias citadas
- PG-3, artículo 332 — Rellenos localizados — Pliego de Prescripciones Técnicas Generales para Obras de Carreteras y Puentes.
- UNE 103501 — Ensayo Proctor modificado — Determinación de la densidad máxima y humedad óptima de compactación.
- UNE 103503 — Densidad in situ por el método de la arena — Verificación del grado de compactación alcanzado por tongada.
- Ordenanzas municipales de obras en la vía pública — Cada ayuntamiento fija condiciones propias de reposición de pavimentos. Verificar la del municipio antes de ejecutar.
Las referencias sin enlace corresponden a normas UNE, cuyo texto es de pago, o a documentos que circulan en varias versiones. Puedes consultar su ficha y su estado de vigencia buscándolas por su código en el catálogo de UNE.


